Centro américa

Zipolite

Playa de Zipolite

Zipolite es uno de los lugares más tranquilos en los que he estado en México. Su población es una mezcla de bohemios, hippies, gays, viajeros y personajes de todo tipo. Es la única playa de México donde el nudismo está permitido, aunque los mexicanos no son muy amantes de dicha práctica, y casi todos los nudistas son extranjeros. Bañarse en su playa es un poco peligroso, y hay que tener mucho cuidado con el oleaje y las corrientes. De hecho, los socorristas están muy pendientes de todo aquel que intenta meterse mar adentro, avisándote con un silbato, hasta que les haces caso y sales del agua. Un mundo aparte es la Playa del Amor, donde abunda el ambiente gay y las copas. Playa del Amor es también de aguas bravas, con olas y corrientes muy peligrosas.  Hay un par de bares que no paran de servir mojitos, daikiris y cocktails de todo tipo, durante todo el día y buena parte de la noche. A esas horas algunos grupos se desmadran un poco, pero hay que tener mucho cuidado con la presencia de la policía, que un día tras otro hacen redadas por la noche, deteniendo a todo aquel que consideran que su conducta no es muy apropiada, y si te arrestan, recibes una multa y tienes que hacer trabajos sociales.
Por las mañanas, Zipolite invita a desayunar en alguno de los muchos restaurantes del Adoquín, que es la calle principal. A esas horas hay muy pocas gentes por las calles, y solo verás a los turistas que se dirigen a visitar los pueblos cercanos. Para comer es ideal en cualquiera de los restaurantes que hay en la playa, bajo una tupida sombra y una Michelada bien fresquita. El menú es variado, desde pescado y mariscos, hasta cualquier otro típico plato mexicano. Hay pocos vendedores ambulantes, y los que hay no suelen molestar demasiado. También te puedes dar un buen masaje frente a las olas, que te dejará el cuerpo como nuevo. En algunos has de pedir hora, pues casi siempre empiezan tarde a trabajar y están muy solicitados, pregunta los precios y compara antes de contratar un buen masaje. Por la noche lo típico es ir a pasear a la calle Adoquín, y mirar los tenderetes con todo tipo de artesanía. Son vendedores tranquilos y van a su aire. Después de haberle echado un ojo a algún objeto que quizás compres más tarde, es hora de ir a cenar, y luego vuelven a comprar algún que otro regalo para la familia y amigos. Ya bien entrada la noche, puedes ir a alguna discoteca o antro (bar), las hay de todo tipo, y contra más tarde llegues, mejor está el ambiente. Y si tienes suerte y te espabilas, puedes acabar donde quieras.
El primer día me hospedé en un hotel con enorme ventanal que daba a la magnífica playa, pero les faltaba experiencia, y no tenían Wifi, así que me cambié al Hotel Teresa, un lugar pequeño, discreto y muy tranquilo, pero que reunía todo lo que podía necesitar, habitación con aire acondicionado y ventilador, y un dueño de lo más amable, al que puedes pedirle cualquier favor, y seguro que te ayudará.
Si tuviera que elegir un sitio donde quedarme una temporada larga, sin duda Zipolite sería uno de mis lugares favoritos.

Enlaces relacionados

Italia 1973

Viaje a Italia con unos amigos en 1973 y con el carnet de conducir recién estrenado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio